Relato corto: “EL ÚLTIMO LIBRO DE SU VIDA”
Aquella mañana me levanté de muy buen humor.
Fui a la cocina y allí estaban mis padres como siempre viendo su programa favorito, “gente afortunada”, es de esos programas que todos piensan que algún día conseguirán participar, pero en realidad es todo un montaje. Pero noté algo raro… ¡No estaban discutiendo!, era una mañana tranquila y estaba segura de que me esperaba un buen día. Me hice unas tostadas de mantequilla y mermelada y me las fui comiendo de camino a trabajar.
Abrí la puerta de la tienda, no tenia mucha prisa porque es mía y nadie me bajaría el sueldo por llegar tarde. Es pequeña, no es gran cosa pero siempre me han apasionado los libros y decidí montar una librería, ya que aquí en el pueblo aún no había ninguna. Suele venir bastante gente pero casi siempre son los mismos porque no a todo el mundo le gusta leer.
“Din-Dón” Sonó el típico timbre que te avisa de que esta entrando alguien en la tienda cuando estas haciendo cosas o simplemente en el almacén. ¡Eran ellos!, mis clientes favoritos. Una mujer atractiva de unos 35 años aunque muy bien cuidada y su hijo, un niño de unos 5 años muy simpático y goloso.
-¡Buenos días Rita! ¿Qué tal estáis?, Y mi lector favorito, ¿Quieres un caramelo?.
- Pues no muy bien, venia a contarte algo.
En esos momentos sabia que iba a ser algo malo por la forma en la que me lo decía y pensé en lo peor. ¿Dinero?, ¿Su matrimonio iba mal?, ¿O se trataba del pequeño Jimi?. No lo sabia así que la dije:
-Vale, vallamos al almacén.
-Cariño quédate aquí eligiendo un libro que voy a hablar con Emily al almacén vale?
-Vale mamá.
Mientras que íbamos bajando las escaleras de aquel húmedo y frío almacén Rita comenzó a hablar.
- He llevado a Jimi al médico a revisión, le han hecho muchas pruebas porque habían visto algo raro en la sangre la ultima vez que le hicieron análisis para el colegio.
Le han detectado leucemia Emily,¡No sé que hacer!, ¡Es mi pequeño, no quiero perderle!
-¿Qué?, ¿Cómo ha podido pasarle esto?
En esos momentos me sentí fatal, ¡quiero muchísimo a ese niño!, es como un sobrino para mí.
-Te ayudare en todo, si hace falta dinero te doy dinero, lo que sea por el.
-Ha eso venia, no tengo mucho dinero, solo trabaja Pedro y es un simple puesto de repartidor de periódico, no nos da para nada.
-Esta bien, cuando sepas lo que cuesta la operación me lo dices y te daré todo el dinero que necesites.
-Gracias de verdad, te lo devolveré. Espero que se pueda hacer algo, mañana iré al médico con él, tengo cita a las 9:00 de la mañana, ¿Te vienes?
-Vale pero tengo que estar a las 11:00 aquí para abrir la tienda. Os paso a recoger a las 8:30. ¿Seguís viviendo en la calle de las margaritas verdad?
-Si, no te retrases por favor.
No tengo mucho dinero, en la tienda no se gana mucho y mis padres son mayores y con la pensión solo pueden pagar la casa y alguna excursión que organizan en el club de los pensionistas. Pero por ese niño hago lo que sea.
Al transcurso de la tarde solo entraron un par de parejas buscando libros en concreto pero ya habían pasado las 8:00 y no había nadie por lo tanto cerré la tienda y me monté en mi coche y me fui para casa.
Mis padres se habían ido de paseo a un parque cercano y yo ya estaba cansada, comí sobras de medio día y me acosté con mucho remordimiento por lo ocurrido.
“Rín-Rín” sonó el despertador. Ya eran las 7:30.
Me levanté y fui a la cocina. Mientras me preparaba el desayuno le conté a mi madre lo ocurrido en la tienda.
Mi madre es una gran persona y esa familia le cae muy bien, así que me dio algo de dinero para poder ayudarlos. No era mucho pero toda ayuda es valida.
Me dirigí a casa de Rita, aún era pronto pero no podía esperar mas.
La casa de Rita es pequeñita, son una familia humilde aunque esta muy bien decorada con tonos vivos para que parezca más alegre.
Toqué el claxon y enseguida salieron a la puerta, estaban ya preparados.
En el médico nos dieron una mala noticia. Jimi ya llevaba mucho tiempo con esa enfermedad y los médicos no podían hacer nada por el.
Fue la peor noticia que jamás había oído. Todos nos pusimos a llorar desconsoladamente llenos de rabia e impotencia.
Pero la vida es así, llena de risas, locuras, sueños y perdidas.
Teníamos que hacer que los días que le quedaban fueran los mejores para Jimi ya que era una gran persona y habría sido una de las mejores si la vida le diese otra oportunidad.
Hablamos Rita y yo durante horas y decidimos prepararle una fiesta a Jimi, la fiesta más especial de su vida.
Vendría toda su familia y amigos del colegio, se lo pasará genial.
Pero al llegar a mi casa me sonó el teléfono, era Rita.
¿Qué querría a las 11:00 de la noche?, No son horas de llamar. Pero aún así lo cogí por si fuese importante.
-Emily, es terrible.
-¿Qué pasa Rita?, ¿Es Jimi?, ¿Qué pasa?
-Si es Jimi, esta peor le e llevado al médico y estamos en el hospital, le han ingresado.
-Ahora mismo voy, ¿En qué habitación os encontráis?
-En la 320 de la 2ª planta
Se lo conté a mis padres muy alterada y decidieron acompañarme, ¿Sería el final de la vida de Jimi?, eso me preguntaba todo el rato a mi misma.
De camino al hospital, pasamos por mi librería y cogí un libro que a él le encantaba mirar por sus colores llamativos y el niño de la portada pero, Rita no podía permitírselo por eso decidí llevárselo, seguro que le encantará.
Entramos en el hospital y corrí como loca hacia la habitación, el ascensor estaba estropeado y tenia que subir muchas escaleras.
Con el libro en la mano las subía de dos en dos con miedo de que fuera tarde y cuando conseguí llegar…
-Rita, ¿Y Jimi?, ¿Por qué lloras?
-Es tarde Emily ya no está.
Rita y su marido Pedro estaban llorando arrodillados junto a una camilla vacía con restos de pelo y lágrimas del pequeño.
Había llegado tarde, no me lo perdonaría jamás.
Cuando estaba acercándome a la camilla era como si no llegase nunca, mis pies no me lo permitían.
Caí al suelo desmayada y entonces fue cuando ocurrió algo inesperado, era mi salvación.
“Rín-Rín” ¡MI DESPERTADOR!
¿Qué pasaba?, ¿Era un sueño?
Me levante corriendo de la cama y me dirigí en el coche hacia la casa de Rita. Llamé fuerte y deseosamente.
-¿Emily qué haces tan pronto aquí?
-¿Está Jimi?
-Claro, Jimi ven, mira quién ha venido.
Cuando apareció le di un abrazo enorme y le dije lo importante que era para mi dándole, “EL ÚLTIMO LIBRO DE SU VIDA”.
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